Robo de Ferralla en el Musel

La Policía investiga también la implicación de transportistas y una chatarrería
El argumento para la carga del material era que no había pasado el control de calidad
Fuente:
El Comercio Digital 

Representantes de la Unión Temporal de Empresas Dique Torres, adjudicataria de las obras de ampliación del puerto de El Musel, presentaron una denuncia en la Comisaría de Policía de Gijón por la desaparición de diversos materiales de construcción entre los que se encuentran cerca de 600 toneladas de acero, según informaron ayer fuentes de la Autoridad Portuaria de Gijón. El material sustraído, cuyo valor se estima en 600.000 euros, era empleado para la fabricación de los cajones que forman el Dique Norte y el muelle vertical. Como consecuencia de las primeras investigaciones fueron despedidos dos encargados de la obra, pero la Policía continúa las pesquisas para aclarar otras posibles implicaciones.
La próxima finalización de la construcción de cajones obligó a los responsables de la UTE a realizar un recuento del material, momento en el que comprobaron que el acero utilizado en la obra no se correspondía con el adquirido, de forma que promovió una investigación sobre el paradero de cerca de 600 toneladas de los redondos que se emplean para el armazón de los cajones.

Según pudo saber EL COMERCIO, algunos trabajadores fueron testigos de que en varios momentos, posiblemente desde principios de año, se procedía a cargar en camiones parte de la ferralla. Para no despertar sospechas, quienes ordenaban la carga en camiones de la mercancía sustraída alegaron que el acero retirado no había pasado los habituales controles de calidad.

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Se llegó así a dos encargados que, según las mismas fuentes, ya han sido identificados y despedidos. Pero la investigación depara otros puntos oscuros que todavía están siendo analizados para determinar si en la trama hay más personas implicadas.

Según pudo saber este periódico las pesquisas afectan a dos empresas de transporte. Una de ellas trabaja habitualmente para la UTE Dique de Torres y la segunda no, aunque es también habitual en la operativa portuaria.

Irregularidades fiscales

Por el momento se descarta que los transportistas, las empresas y los conductores, estuvieran al corriente del robo, pero la Policía puso en conocimiento de la Agencia Tributaria su actuación porque el trabajo, al menos en uno de los casos, no estaba sujeto a las especificaciones de un contrato ni consta facturación del mismo, de forma que parece evidente la existencia de alguna irregularidad fiscal de la que deben derivarse responsabilidades administrativas de carácter económico.

Otra cuestión es el destino de la mercancía robada. Todo apunta, según las fuentes consultadas por este periódico, a que al menos parte de los redondos de acero fueron a parar a una chatarrería, cuya participación en los hechos también está siendo investigada, por si se pudiera probar que conocía la procedencia ilegal de la mercancía. Una vez descubierta la trama que afecta a los redondos de acero, la UTE Dique de Torres informó también a la Policía, según fuentes próximas al suceso, de otras desapariciones de material mucho menos voluminosas y relevantes que se produjeron durante la obra, por si su pérdida no fuera consecuencia de descuido.