Uno de los despedidos por el robo de acero de El Musel se considera un «cabeza de turco»

La empresa que efectuó parte del transporte fue contratada por una chatarrería.

Uno de los encargados de obra despedidos por la Unión Temporal de Empresas Dique Torres como consecuencia del robo de cerca de 600 toneladas de redondos de acero, el ex alcalde de Colunga Julio Menéndez Gallego, considera que es un «cabeza de turco» de una trama en la que hay involucrada «gente con mucho poder», según explicó a EL COMERCIO un familiar próximo.
 
   Menéndez Gallego declinó efectuar declaraciones para exponer su versión de lo sucedido y las fuentes referidas aseguraron que no fue llamado a declarar por la Policía. «Es mentira todo lo que se está diciendo de Julio y se va a ver, porque creo en Dios y en la Justicia, pero se le está haciendo mucho daño», indicó la misma persona, que pidió permanecer en el anonimato. 

   El silencio que rodea la investigación es signo inequívoco de que la Policía no considera el caso aún por cerrado y que, aunque hay muchos indicios que apuntan a la participación de determinadas personas en el suceso, no está claro que estén descubiertas y desveladas todas las responsabilidades de los hechos.

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   Transporte
  
   Entre quienes prestaron declaración en la Comisaría de Policía de Gijón se encuentra el responsable de una empresa de transporte que participó en la evacuación del material. En su comparecencia admitió que camiones de su empresa sacaron hierro de El Musel contratados por una chatarrería ubicada en Siero, que pidió que la mercancía se entregara en un taller de La Felguera. 
  
   El contrato fue de empresa a empresa y pagado por el cliente al contado por no «tener cuenta» con la transportista. Se efectuaron once fletes, legalmente facturados y todos ellos nocturnos, pero esa circunstancia no levantó ningún tipo de sospecha porque la carga se efectuó a la vista de los trabajadores de la UTE, con total normalidad, y entre comentarios de que el material retirado era defectuoso. En ningún caso se realizó transporte que no fuera cargado en El Musel. 

   Operativa distinta fue utilizada para vender mercancía a otra chatarrería de Gijón. El gerente de la misma dijo a este periódico que compró varias partidas de chatarra, entre el 18 de enero y el 4 de junio, que podrían corresponder a los redondos de acero de El Musel. La compra-venta se efectuó en las dependencias de la chatarrería y en horario laboral. La mercancía fue entregada siempre a pie de fábrica, es decir, con transporte incluido y no despertó sospechas porque la referida chatarrería compra una media de 600 toneladas al día y no puede asumir la responsabilidad de comprobar la procedencia de todas las transacciones. La diferencia de procedimiento es notable, pero la nocturnidad puede ser práctica común, ya que una cuestión es la hora en la que el material sustraído sale de El Musel y otra la que es entregado al comprador.

   Cabe señalar asimismo que la empresa de transporte no realizó entrega alguna en la chatarrería gijonesa, una hecho que implica a otra u otras empresas de transportes más, sin perjuicio de que pudieran actuar en todos los casos de buena fe.

   Mientras tanto, la Policía continúa las pesquisas para depurar todas las responsabilidades que correspondan, ya sea por robo o, en su caso, por actuación irregular en las transacciones. 
 
 
NOTICIA DE http://www.elcomerciodigital.com