El temporal de la ferralla

La ampliación del puerto de El Musel vive la resaca de la denuncia del robo de 600 toneladas de hierro para la gran obra Lo sustraído valdría en origen unos 400.000 euros, pero el beneficio para los inculpados pudo estar en menos de 80.000 euros.
 
  Primero fueron los temporales invernales los que se llevaron material de la obra de El Musel. Ahora supuestamente han sido empleados deshonestos los que se han llevado 600 toneladas de ferralla de la utilizada para construir los cajones de hormigón del dique Norte y del muelle Norte.   
   La sisa continua durante los últimos siete meses, de enero a julio, de una pequeña parte de las 42.000 toneladas de hierro que se van a emplear en la gran obra, ha convulsionado a las empresas que trabajan en el puerto. Dos encargados de la UTE Dique Torres han sido despedidos y otros dos de una subcontrata fueron apartados. Y la Policía investigando todo lo que ha provocado otro temporal en El Musel. Una tormenta en pleno verano: el temporal de la ferralla.

   La obra de ampliación del puerto de El Musel emplea unas magnitudes colosales. El hierro previsto en el proyecto para el hormigón es de 42.000 toneladas. ¿Quién iba a echar en falta unos pocos cientos? Si quienes robaron algo menos de 600 toneladas de ferralla de la obra para venderla a chatarrerías pensaban así, parece claro que se equivocaron y el pastel acabó destapándose. La Unión Temporal de Empresas (UTE) Dique Torres, que ejecuta la obra de ampliación, despidió a dos encargados de turno y presentó una denuncia en Comisaría por la supuesta participación de ambos en los robos del hierro que se produjeron de manera sucesiva entre enero y julio de este año. Ese fue el resultado de la investigación que efectuaron supervisores de la empresa y que también se ha saldado con la marcha de la obra de dos jefes de turno de la empresa Costanor, que es la que se encarga del trabajo con la ferralla para la construcción de los cajones del dique Norte y del muelle Norte. El total esclarecimiento de los hechos ha quedado ahora en manos de la investigación policial y los tribunales serán quienes determinen las responsabilidades.

   Según la Autoridad Portuaria, los supuestos autores del robo fueron los dos mandos despedidos de la UTE Dique Torres. Se trata de J. M. M. y de J. M. G. Este último, que es abogado, fue alcalde de Colunga por el PP entre 1995 y 1999. Supuestamente ambos eran los que ordenaban a otro personal de la obra que se cargara la ferralla en los camiones contratados para transportarla hasta las chatarrerías. Las excusas que daban es que se trataba de material defectuoso que había que devolver a la fábrica o bien que se trataba de material que había que trasladar a otra parte de la obra.

[adsense:250x250:0123456789]

   La mercancía, supuestamente robada, acabó triturada en dos chatarrerías de Gijón y Riaño. A Daniel González Riestra S. L. le vendieron unas 300 toneladas. Otras 280 acabaron en el almacén de Recamet en el polígono de Riaño III. Fue una tercera chatarrería, Rey y Gabarri, de El Berrón (Siero) la que adquirió las 280 toneladas de ferralla en El Musel y las vendió posteriormente a Recamet. Ninguna de las tres chatarrerías, con sus licencias en regla, tuvieron por qué sospechar que la mercancía era robada.

   El propietario de Rey y Gabarri pagaba en metálico y en mano a uno de los supuestos autores del robo. Un pago que hacía así y sin factura porque era la fórmula que le exigió el mando de la UTE. Ambos se encontraban en la rotonda que está junto a la playa de El Arbeyal después de que los camiones con el hierro supuestamente robado abandonaran la obra, lo que ocurría habitualmente de noche. Luego los vehículos se dirigían hasta la chatarrería de Riaño, sin pasar por la de El Berrón, a donde llegaban a primera hora de la mañana.

  La venta a Daniel González Riestra se hizo de manera distinta. En este caso el material también se entregaba de día después de haber sido supuestamente sustraído durante el cambio de turno en la obra de la madrugada. Las entregas se produjeron entre el 18 de enero y el 4 de junio de este año. Tras cada entrega, Daniel González Riestra pagaba al vendedor, sin sospechar el origen ilegal de la mercancía.

  Aunque el hierro sustraído ni siquiera sería suficiente para haber construido uno de los cajones del dique Norte, cada uno de los cuales precisó 802 toneladas de hierro, el quebranto económico para la empresa es significativo. Por un lado, las 600 toneladas de ferralla tendrían un valor en origen de más de entre 400.000 y 500.000 euros. A eso habría que añadir que al no haberse registrado su salida de la obra, constaron como colocadas en los cajones, aumentando el coste de los mismos: la UTE paga a la empresa subcontratada para hacer la ferralla en función de las toneladas de hierro elaborado y colocado, que calculan restando a las toneladas de ferralla comprada los despuntes de hierro que se pesan antes de enviar a una chatarrería.

   Frente a este coste para la empresa, los beneficios de los supuestos ladrones fueron bastante inferiores. Uno de los empresarios que adquirió el hierro señaló que pagó entre 120 y 140 euros por cada tonelada en las distintas partidas que adquirió. Eso da una cifra inferior a los 80.000 euros por la venta de las cerca de 600 toneladas. Un sobresueldo para los supuestos autores del robo, cuyos sueldos como mandos intermedios en una de las mayores obras de España eran más que dignos, apuntan fuentes portuarias.

NOTICIA DE: la nueva españa